Por qué la gente cree en entidades invisibles que gobiernan el mundo

Almas, espíritus, fantasmas, dioses, demonios, ángeles, alienígenas, diseñadores inteligentes, conspiraciones gubernamentales, y toda clase de entidades invisibles con poder e intención son las creencias recurridas que poseen el mundo y controlan nuestras vidas. ¿Por qué?

La respuesta tiene dos partes, y comenzaremos por el concepto de “patronicidad“, que es la tendencia a dar un sentido a patrones que no tienen significado (ruido). Tomemos como ejemplo la cara de Marte, la cara de cristo en las tostadas y los mensajes satánicos en la música rock. Por supuesto, algunos patrones son reales. Encontrar patrones que nos ayudan a predecir el tiempo, cuando cosechar determinadas frutas, la migración de las aves o cuándo un depredador está hambriento ha ayudado a sobrevivir a los homínidos del paleolítico.

El problema es que no hemos desarrollado un detector de tonterías en nuestro cerebro para poder discriminar cuándo un patrón es real o falso. Por tanto cometemos dos tipos de errores:

  • Error tipo I (falso positivo): Cuando creemos haber encontrado un patrón cuando en realidad no existe.
  • Error tipo II (falso negativo): Cuando pensamos que algo no tiene un patrón y en realidad lo tiene.

Si piensas que el sonido de la hierba es un peligroso depredador, cuando en realidad solo es el sonido del viento (error tipo I), tienes más posibilidades de sobrevivir que si piensas que es solo el viento y en realidad es un depredador (error tipo II). El coste de cometer un error tipo I es menor que el coste de cometer un error tipo II, ya que a la hora de la verdad no tienes tiempo para pararte a discernir deliberadamente si huír o no huír en un mundo en el que un segundo de ventaja puede suponer tu supervivencia. Por ello la selección natural ha favorecido que  los animales asumamos que los patrones son reales.

Creencia
Es un depredador No es un depredador
Realidad Es un depredador Has acertado Error tipo II
No es un depredador Error tipo I Has acertado

Pero nosotros hacemos algo que otros animales no pueden. Los homínidos de gran cerebro y con un cortex desarrollado y con una teoría de la mente (la capacidad de ser consciente de los estados mentales como los deseos y las intenciones de otros), asumimos agencialidad detrás de todos los patrones que observamos. Agencialidad es la tendencia a creer que el mundo está controlado por entes invisibles y con intenciones. Creemos que esos entes intencionales controlan el mundo desde una posición superior a la nuestra. Cuando la patronicidad y la agencialidad se unen forman la base cognitiva del chamanismo, paganismo, animismo, politeísmo, monoteísmo, y todas las formas de espiritualidad, tanto viejas como de la Nueva Era.

La agencialidad nos lleva más allá del mundo de los espíritus. Se dice que hay un Diseñador Inteligente que es una entidad invisible que creó la vida. Los alienígenas son retratados como poderosas criaturas que intervienen en el mundo para evitar auto-destruirnos (o incitarlo). Las teorías de la conspiración siempre implican agentes invisibles que operan detrás de la escena, y que son marionetas controladas por cadenas políticas y económicas que bailan al son de los Bilderbergs, los Rothschilds, los Rockefellers o los Illuminati. Incluso algunas creencias afirman que el gobierno tiene capacidad de poner medidas que rescaten al mundo, como las que consideran a Obama “el elegido” con poderes mesiánicos para salvarnos a todos.

tonto para entender

Desde la neurociencia cognitiva existe evidencia de que los humanos tienen tendencia a encontrar patrones y atribuirles agencialidad, como bien documenta Bruce Hood, psicólogo de la universidad de Bristol, en su libro SuperSense (2009). Ejemplos: Los niños creen que el sol puede pensar y que los persigue cuando caminan; debido a esta creencia siempre añaden una cara sonriente al sol que aparece en sus dibujos. Los adultos rechazan ponerse el jersey de un conocido asesino en serie, porque creen que “la maldad” es una fuerza sobrenatural que posee a la persona que lleve puesta esa prenda (y por ende, creen que si llevas una prenda de una celebridad humanitaria te hace mejor persona). Un tercio de los pacientes que han recibido un trasplante cree que la personalidad del donante se transfiere a través de los órganos. Se cree que si un alimento tiene forma fálica (plátanos, ostras) entonces tendrán capacidad de potenciar la sexualidad. Cuando los sujetos ven formas geométricas que tengan un ojo atribuyen que representan agentes con intenciones morales.

“Muchas personas con un elevado grado de educación experimentan la sensación de que hay patrones, fuerzas, energías y entidades controlando el mundo”, explica Hood. “Y más importante, esas sensaciones no se sustentan en evidencias, por ello son sobrenaturales y acientíficas. La inclinación a que esas sensaciones sean reales son su suspense”.

Somos supernaturalistas innatos.

Fuente: http://www.scientificamerican.com/article/skeptic-agenticity/

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