La ciencia te invita a que lo cuestiones todo

Muchos hacen preguntas increíblemente absurdas bajo la creencia de estar ejerciendo algún tipo de “cuestionamiento”. Cuando se les señala que esas preguntas no tienen sentido y que rozan la paranoia, siempre vienen con lo de “la ciencia consiste en cuestionarlo todo”.

Cuando la ciencia te invita a cuestionarlo todo quiere decir que te hagas preguntas y busques respuestas. El mismo ideal se pretende aplicar a la educación: Cuando aprendas algo nuevo, si no te lo crees, compruébalo.

Pero lo que parece que se ha extendido es la falsa idea de que cuestionar consiste en aplicar una aberrante suspicacia paranoide, a negarlo todo sistemáticamente, a llevar la contraria por el mero placer de llevar la contraria sin el más mínimo fundamento y sin más argumento que abanderarse de creer estar “cuestionándolo todo”, y por tanto, creer que con ello están ejerciendo el rol de “pensador crítico” o “librepensador”. Y no es así.

De esa suspicacia paranoide nacen las conspiranoias. Y no, eso no es ciencia, aunque dentro de su fantasía crean estar siendo más científicos que los propios científicos.

Lo curioso de las conspiranoias y los conspiranoicos, es que no importa qué temática estén defendiendo… todos repiten el mismo discurso. Cuando has entablado “conversación” con unos cuantos de ellos, te darás cuenta de que utilizan las mismas frases dichas de carrerilla y sin pensar. Parecidas a las del ejemplo.

Parece ser que con estas personas no se puede entablar ningún tipo de debate. Están cerradas en banda, tienen la mente completamente cerrada, y todo intento de razonar se convierte en un círculo vicioso en el que todo vuelve siempre a lo mismo: la conspiración.

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