¿Qué es la gravedad en realidad?

gravity

La gravedad es quizás una de las cuatro fuerzas fundamentales mejor conocidas. También es una de las más fáciles de entender. A un nivel muy básico, la gravedad es la atracción mutua entre dos masas. Es la fuerza que utiliza el Sol para hacer que los planetas se mantengan en sus órbitas, también es la fuerza que nos mantiene pegados a la Tierra. Esta fuerza siempre es de atracción, y la fuerza entre dos masas depende inversamente del cuadrado de sus distancias. Pero la simplicidad de la gravedad es solo una apariencia que esconde un fenomeno profundamente sutil y complejo.

Cuando Newton propuso su modelo de la gravedad universal, una de las críticas al modelo fue cómo la gravedad puede actuar a distancia. ¿Qué hace que la Luna “detecte” la presencia de la Tierra y “sepa” que debe ser atraída hacia ella? Se han propuesto unas cuantas ideas al respecto, pero nunca se ha analizado detalladamente. Como el modelo de Newton fue tan increíblemente preciso y práctico, el problema de la acción a distancia fue escondido bajo la alfombra. Independientemente de que Newton no explicara la forma en que las masas se detectan mutuamente, su modelo permite calcular el movimiento. Otro problema es el conocido problema de los tres cuerpos. Calcular el movimiento de dos masas es increíblemente preciso, pero cuando calculamos el movimiento de tres o más masas, los cálculos no son exactos. El movimiento calculado para tres masas es bastante aproximado, y permitió descubrir Neptuno, pero no fue posible hacer un cálculo exacto.

rot8x.loop_

Problema de los tres cuerpos

La idea de Newton era simple, pero su aplicación era compleja.

A principio del siglo XX, descubrimos que la gravedad no era una fuerza del todo. En el modelo de Einstein la gravedad no es una fuerza, sino más bien una distorsión del espacio-tiempo. Básicamente, la masa de un cuerpo le dice al espacio cómo curvarse, y el espacio le dice a otra masa cómo moverse. La relatividad general no es solo una estrategia matemática para solventar y calcular de forma correcta la fuerza entre los objetos, también hace predicciones únicas sobre el comportamiento de la luz y la materia, que son diferentes a la predicción de la gravedad como fuerza. El espacio es muy curvado, y como resultado, los objetos se desvían de una trayectoria recta de manera que parece que actúe una fuerza.

Pero a pesar de la aproximación de la gravedad como una fuerza, y la sutil y bella aproximación sobre las propiedades espacio-temporales, nos hemos dado cuenta en este último siglo que todavía no sabemos lo que es realmente la gravedad. Esto es porque tanto los modelos de Newton como el de Einstein son de naturaleza clásica. Ahora sabemos que los objetos tienen propiedades cuánticas, como la dualidad onda-partícula. Cuando tratamos de aplicar la teoría cuántica a la gravedad, las cosas se vuelven complicadas y confusas. Desde la teoría cuántica los objetos existen bajo un marco de espacio y tiempo. Como la gravedad es una propiedad espaciotemporal en sí misma, cuantizar la gravedad implica cuantizar el mismísimo espacio-tiempo. Hay algunos modelos que intentan hacerlo, pero ninguno ha conseguido aún ser un modelo cuántico completo.

El conocimiento actual que tenemos sobre la gravedad está bien. Con lo que sabemos hasta ahora podemos describir el movimiento de las estrellas y planetas. Del mismo modo hemos podido usarlo para predecir agujeros negros y confirmar el big bang mediante la observación. Cada prueba experimental y observacional de la teoría de la relatividad general ha sido precisa. Los objetos de gran masa y fuerte gravedad se definen bien con la gravedad clásica. Para objetos pequeños de gravedad débil disponemos de un modelo cuántico aproximado que es suficiente. El problema surge cuando tratamos de describir objetos pequeños que poseen gravedad fuerte, como los primeros momentos del big bang.

Sin una teoría completa de la gravedad cuántica, no podremos comprender por completo los inicios del universo. Sabemos por la observación que los primeros momentos del universo eran a la vez pequeños y densos. Desde la relatividad general el universo comenzó siendo una singularidad. La mayoría de cosmólogos no creen que el universo comenzara siendo una singularidad, pero sin una teoría cuántica de la gravedad no podemos saberlo con seguridad. Incluso si dejamos a un lado los aspectos cuánticos de la gravedad, aún quedaría una parte de la gravedad que no entenderíamos. Con la relatividad general es posible tener una constante cosmológica. Añadiendo esta constante a las ecuaciones de Einstein causa que el universo se expanda a través de la energía oscura, tal y como observamos. Mientras que la relatividad general permite una constante cosmológica, no la necesita. La constante cosmológica concuerda con lo que observamos, pero existen otros modelos propuestos para la energía oscura que también concuerdan igual de bien (al menos, por ahora). Si la energía oscura se debiera realmente a la constante cosmológica, entonces la constante cosmológica es muy aproximada a cero, exactamente 10-122. ¿Por qué una constante iba a ser tan próxima a cero? ¿Por qué existe incluso cuando la relatividad general no la necesita?

No lo sabemos, y sin este conocimiento, tanto el origen como el destino del universo permanecerá siendo un misterio.

Fuente: From Quarks to Quasars – What is gravity really?

Por qué la gente cree en entidades invisibles que gobiernan el mundo

Almas, espíritus, fantasmas, dioses, demonios, ángeles, alienígenas, diseñadores inteligentes, conspiraciones gubernamentales, y toda clase de entidades invisibles con poder e intención son las creencias recurridas que poseen el mundo y controlan nuestras vidas. ¿Por qué?

La respuesta tiene dos partes, y comenzaremos por el concepto de “patronicidad“, que es la tendencia a dar un sentido a patrones que no tienen significado (ruido). Tomemos como ejemplo la cara de Marte, la cara de cristo en las tostadas y los mensajes satánicos en la música rock. Por supuesto, algunos patrones son reales. Encontrar patrones que nos ayudan a predecir el tiempo, cuando cosechar determinadas frutas, la migración de las aves o cuándo un depredador está hambriento ha ayudado a sobrevivir a los homínidos del paleolítico.

El problema es que no hemos desarrollado un detector de tonterías en nuestro cerebro para poder discriminar cuándo un patrón es real o falso. Por tanto cometemos dos tipos de errores:

  • Error tipo I (falso positivo): Cuando creemos haber encontrado un patrón cuando en realidad no existe.
  • Error tipo II (falso negativo): Cuando pensamos que algo no tiene un patrón y en realidad lo tiene.

Si piensas que el sonido de la hierba es un peligroso depredador, cuando en realidad solo es el sonido del viento (error tipo I), tienes más posibilidades de sobrevivir que si piensas que es solo el viento y en realidad es un depredador (error tipo II). El coste de cometer un error tipo I es menor que el coste de cometer un error tipo II, ya que a la hora de la verdad no tienes tiempo para pararte a discernir deliberadamente si huír o no huír en un mundo en el que un segundo de ventaja puede suponer tu supervivencia. Por ello la selección natural ha favorecido que  los animales asumamos que los patrones son reales.

Creencia
Es un depredador No es un depredador
Realidad Es un depredador Has acertado Error tipo II
No es un depredador Error tipo I Has acertado

Pero nosotros hacemos algo que otros animales no pueden. Los homínidos de gran cerebro y con un cortex desarrollado y con una teoría de la mente (la capacidad de ser consciente de los estados mentales como los deseos y las intenciones de otros), asumimos agencialidad detrás de todos los patrones que observamos. Agencialidad es la tendencia a creer que el mundo está controlado por entes invisibles y con intenciones. Creemos que esos entes intencionales controlan el mundo desde una posición superior a la nuestra. Cuando la patronicidad y la agencialidad se unen forman la base cognitiva del chamanismo, paganismo, animismo, politeísmo, monoteísmo, y todas las formas de espiritualidad, tanto viejas como de la Nueva Era.

La agencialidad nos lleva más allá del mundo de los espíritus. Se dice que hay un Diseñador Inteligente que es una entidad invisible que creó la vida. Los alienígenas son retratados como poderosas criaturas que intervienen en el mundo para evitar auto-destruirnos (o incitarlo). Las teorías de la conspiración siempre implican agentes invisibles que operan detrás de la escena, y que son marionetas controladas por cadenas políticas y económicas que bailan al son de los Bilderbergs, los Rothschilds, los Rockefellers o los Illuminati. Incluso algunas creencias afirman que el gobierno tiene capacidad de poner medidas que rescaten al mundo, como las que consideran a Obama “el elegido” con poderes mesiánicos para salvarnos a todos.

tonto para entender

Desde la neurociencia cognitiva existe evidencia de que los humanos tienen tendencia a encontrar patrones y atribuirles agencialidad, como bien documenta Bruce Hood, psicólogo de la universidad de Bristol, en su libro SuperSense (2009). Ejemplos: Los niños creen que el sol puede pensar y que los persigue cuando caminan; debido a esta creencia siempre añaden una cara sonriente al sol que aparece en sus dibujos. Los adultos rechazan ponerse el jersey de un conocido asesino en serie, porque creen que “la maldad” es una fuerza sobrenatural que posee a la persona que lleve puesta esa prenda (y por ende, creen que si llevas una prenda de una celebridad humanitaria te hace mejor persona). Un tercio de los pacientes que han recibido un trasplante cree que la personalidad del donante se transfiere a través de los órganos. Se cree que si un alimento tiene forma fálica (plátanos, ostras) entonces tendrán capacidad de potenciar la sexualidad. Cuando los sujetos ven formas geométricas que tengan un ojo atribuyen que representan agentes con intenciones morales.

“Muchas personas con un elevado grado de educación experimentan la sensación de que hay patrones, fuerzas, energías y entidades controlando el mundo”, explica Hood. “Y más importante, esas sensaciones no se sustentan en evidencias, por ello son sobrenaturales y acientíficas. La inclinación a que esas sensaciones sean reales son su suspense”.

Somos supernaturalistas innatos.

Fuente: http://www.scientificamerican.com/article/skeptic-agenticity/

El gran mito de la agricultura orgánica

Muchas personas creen que la comida orgánica es más sana que aquella cultivada con métodos convencionales. Esas personas se equivocan. Dos revisiones sistemáticas, una de la Universidad de Stanford y otra por el equipo de investigación del Reino Unido demostraron que no hay evidencia de que la comida orgánica sea más nutritiva o conlleve a una mejor salud en sus consumidores.

Pero la idea de que la comida orgánica es más saludable no es el único mito que existe. Existe una larga lista de creencias infundadas sobre la comida orgánica, como la creencia de que la agricultura orgánica no usa pesticidas. Una encuesta realizada en el 2010 encontró que el 69% de los entrevistados cree que esto es verdad. Entre los consumidores habituales de comida orgánica el porcentaje de esta creencia es aún mayor. Una ecuesta realizada a la Soil Association (Asociación de Suelos) encontró que más del 95% de los consumidores de comida orgánica cree que comprar orgánico “evita pesticidas”.

La realidad es que los agricultores orgánicos usan pesticidas. La única diferencia es que usan pesticidas “naturales” en vez de pesticidas “sintéticos”. En un sentido literal, las etiquetas y sellos suenan como si los productos que describen fueran de un mundo a parte, pero no lo son. Un pesticida, sea natural o no, es un producto químico con el propósito de eliminar insectos, alejar animales, destruir malezas, atenuar cualquier tipo de peste, etc. Tristemente, los pesticidas naturales no son tan efectivos, por lo que de hecho los agricultores orgánicos necesitan usar mayores cantidades de pesticida.

Por otra parte, sabemos muy poco acerca de los pesticidas “naturales”. Los pesticidas convencionales o “sintéticos” están altamente regulados y estudiados. Sabemos que los residuos de los pesticidas tanto en la producción convencional como la orgánica no producen ningún daño a sus consumidores. Pero tal como apunta el agricultor Steve Savage, “aún no tenemos datos reales sobre los residuos que dejan los pesticidas naturales en los cultivos orgánicos, y es poco probable que obtengamos alguno”. Simplemente, no se investiga aquello que no le preocupa a la gente.

Los científicos examinan los residuos de pesticidas después de ser rociados en los campos. ¿Y qué muestran los resultados de estos análisis?

“Los pesticidas orgánicos han mostrado ser tan tóxicos como los pesticidas sintéticos”,

escribió recientemente Steven Novella, presidente y co-fundador de la Sociedad Escéptica de Nueva Inglaterra.

 

La comida orgánica no es más segura que la comida convencional. Incluso Katherine DiMatteo, directora de la Asociación Comercial Orgánica (OTA), reconoce este hecho en una publicación:

“Una etiqueta orgánica no promete necesariamente que sea un producto seguro”,

 

katherine_dimatteo-150

Katherine DiMatteo, directora de la Asociación Comercial Orgánica (OTA)

Pero, ¿por qué estos conceptos erróneos son tan persistentes en las creencias de la gente? De acuerdo a un profundo informe llevado a cabo por la Revisión Académica, un grupo fundado por Bruce M. Chassy de la Universidad de Illinois y por el científico alimentario David Tribe de la Universidad de Melbourne, expusieron que la industria de los productos naturales/orgánicos (cuyos beneficios se estiman alrededor de los 63.000 millones de dólares anuales) participa en “una serie de prácticas de comercialización y marketing intencionalmente engañoso para la promoción de sus productos, relacionado con la aprobación oficial de USDA Soil Seal”. Al igual que las suculentas frutas y verduras que comercializan, la industria orgánica ha dado a sus consumidores un mordisco de falsedad y el sabor del miedo, y han permitido la desinformación acerca de la agricultura a costa de cosechar beneficios.

usda-organic-seal

En un popular podcast de La Guía Escéptica para el Universo, Steven Novella dedica unas palabras a la industria orgánica:

“La gente compra orgánico porque cree que es mejor para el medio ambiente; pero no lo es. Porque es más seguro; pero no lo es. Porque sabe mejor; pero no. Porque es más nutritiva; pero no. Todos estos conceptos erróneos han sido deliberadamente promocionados por los agricultores y promotores de los productos orgánicos a pesar de la evidencia científica, que no apoya ninguna de estas afirmaciones.”

 

Publicación original: The Biggest Myth About Organic Farming

Magufo

A veces la gente se queda pasmada o en shock al escuchar o leer por Internet la palabra “magufo” por primera vez. ¿Qué diantres significa eso? Intentaré explicarlo.

Se trata de un neologismo compuesto por la unión de la palabra “mago” y “ufo” (siglas en inglés de la palabra OVNI).

Se utiliza para denominar a los seguidores, promotores y comerciantes de fenómenos paranormales y pseudociencias varias tales como la ufología, la magia, la telepatía o medicinas alternativas.

No hace falta necesariamente creer en estas supercherías para ser un magufo. La palabra se aplica también a aquellas personas que hacen negocio con la pseudociencia aunque realmente no creen en ella, por el mero hecho de que existe un público magufo del que aprovecharse.

Magufo se utiliza de manera global, independientemente de la charlatanería a la que esté adscrita la persona. Pero también existen términos específicos para algunos tipos de magufos, como por ejemplo, “piramidiotas” (creyentes en teorías extravagantes y fantásticas acerca de la construcción de las pirámides de Egipto), o ufolocos (obsesionados por los OVNIs y la búsqueda de marcianos en la tierra).